|
«El carro»
| En recuerdo de Manuel y Manolito Revuelta, mi bisabuelos y tío abuelo respectivamente. Manuel había nacido en Santander en l.843, a poco de casarse con Sebastiana habían emigrado a América, radicándose en Benito Juárez. Había iniciado su actividad empeñándose en la compra de un primer carro de transporte, porque entonces, alrededor de 1.885, las primeras estancias argentinas se habían consolidado al poder fijar los limites con el alambrado para producir lana, cueros, y por sobre todo la siembra de granos, todo lo que había que transportar hasta Quequén donde se embarcaba para Europa. Eran tiempos de trabajo durísimo, se amanecía a las cuatro de la madrugada para poder atar veintidós caballos a los enormes carros, se cocinaba al aire libre (carne asada, guisos de carrero...) y el reposo reparador se realizaba bajo el mismo carro. El tiempo transcurría para Sebastiana más amablemente, iban naciendo los hijos: María, Paula, Modesta, Paquita y al fin! el tan ansiado varón: Manolito, que continuaría los quehaceres del padre.
Manuel pagó aquel primer carro, compró otro y otro mas...el futuro estaba asegurado, sueños ilusiones y cada mañana comenzar la tarea con alegría. Manolito iba creciendo fuerte y sano, la estirpe de los Revuelta-Gutiérrez se manifestaba en él rotundamente, alto, musculoso y de muy buen parecer. Mimado por sus padres y hermanas, a las que se complacía en fastidiar en juegos y bromas. Con dieciocho años rogó a su padre que le permitiese trabajar aquel verano tomando a su cargo un carro. La cosecha era abundante y las ganancias estaban aseguradas, lo que nadie tuvo en cuenta, fue que en una de aquellas madrugadas de enero llegó la muerte a Manolito en forma de carro que lo arrastró con sus caballos desbocados.
|
|
www.loscantabros.com © Carlos Gustavo Alútiz Ruisánchez - 2003 alutiz@yahoo.es |