EL ARRANQUE HISTÓRICO DE 1778
En Puente San Miguel (Ayuntamiento de Reocín) se encuentra el
parque de La Robleda en el cual se ubica una reconstrucción de
la antigua Casa de Juntas de Puente San Miguel. A la hora de citar este
emblemático símbolo de nuestra Historia, hay que significar
la importancia del alcalde don José Manuel Becerril Rodríguez
en la recuperación auténtica de este brillante pasado
y en su logro - en 1992 en el Parlamento de Cantabria- de institucionalizar
como Día de las Instituciones el 28 de julio de cada año,
que conmemora unos hechos históricos de gran valor para la identidad
de nuestro pueblo.
Su origen viene dado en que ya desde tiempos inmemoriales esta región
de Cantabria tuvo una importante tradición de Juntas y Asambleas
y así estas Juntas no fueron sino representación supralocal,
tal cual, lo fueron en la Epoca Moderna la Junta de las Cuatro Villas
de la Costa del Mar, Liébana, Trasmiera y Campoo.
La personalidad histórica de las Juntas de Puente San Miguel
no se corresponde sólo con haber una Asamblea representativo
de los intereses comunes de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana,
sino por haber sido el embrión de la propia constitución
provincial realizada a través de la Ordenanza del 28
de julio de 1778.
La más antigua referencia documentada que ha llegado hasta nosotros
sobre las Juntas se refiere a la celebrada el 4 de septiembre de 1430
en la villa de Santillana, en la cual los procuradores de los valles
deciden reunirse.
EL HISTÓRICO PLEITO DE LOS VALLES
Pero los valles de Asturias de Santillana se resistieron a permanecer
bajo el dominio señorial y entablaron el famoso “Pleito
de los Valles” que finalizó en 1581 con la sentencia de
reversión a la Corona Real y la declaración de que el
señorío y jurisdicción civil y criminal, y la facultad
de nombrar alcaldes, escribanos y merinos correspondía a Su Majestad
y a la Corona Real y no a los señores que actuaban feudalmente.
Aquellos Nueve Valles que ganaron el Pleito fueron: Reocín,
Cabezón, Cabuérniga, Alfoz de Lloredo, Piélagos,
Camargo, Villaescusa, Cayón y Penagos, y a partir de
esta sentencia aquellos valles se configuraron como una propia provincia:
la Provincia de los Nueve Valles (Privilegio del Rey Felipe II,
del 2 de septiembre de 1630).
Al quedar Santillana convertida en un distrito señorial, Los
Nueve Valles buscaron una sede propia para sus Juntas Generales
y decidieron establecerla en el lugar llamado Bárcena del
Puente o Bárcena la Puente y más tarde Puente
San Miguel, vieja aldea que recibía el nombre del puente
bajo el que pasa el río Saja. En este lugar se encontraba ya
desde la época altomedieval una ermita dedicada al Arcángel
San Miguel, destinada a hospital donde acogían a los enfermos
y peregrinos que iban a Santiago de Compostela por la Ruta de la Costa.
Con la configuración de la Provincia de los Nueve Valles, se
construyó como lugar de reuniones, encuentros y debates de los
intereses que afectaban a los valles, la “Casa de Juntas”
felizmente reconstruida.
La Jurisdicción de cada uno de los Nueve Valles de las Asturias
de Santillana, según el citado privilegio de 1630 había
quedado a cargo de los correspondientes alcaldes ordinarios. Más
tarde aquellos Nueve Valles redactaron en común unas primitivas
ordenanzas adoptadas por Felipe II el 17 de febrero de 1645.
Los años transcurridos entre 1645 y 1778 maduraron plenamente
el embrión que iba a posibilitar la unión de los valles,
villas y lugares de la vieja Cantabria. El 28 de julio de 1778 se reunían
en Puente San Miguel, el Real Valle de Reocín, junto a los Nueve
Valles, -bloque central- todas las jurisdicciones occidentales: Valdáliga,
San Vicente, Coto de Estrada, Rionansa, Lamasón, Peñarubia,
Peñamellera y Rivadedeva; las del sur: Cartes, Buelna, Anievas,
Cieza, Iguña, Pie de Concha, Toranzo y la Provincia de Liébana
y después de manifestar las ventajas de una unión “en
cuerpo de Provincia”, redactaron las Ordenanzas de la
Provincia de Cantabria. Esta unión fue aprobada por
Real Cédula de 22 de noviembre de 1779 pero no aparece que dichas
Ordenanzas lograran la sanción real.
Como consecuencia del Real Decreto de 30 de noviembre de 1833, a través
del cual se formaron las Provincias de España, desaparecieron
aquellas históricas Juntas o Asambleas Generales que nuevamente
volverían a tomar un protagonismo institucional como consecuencia
del proceso jurídico público que tras la Constitución
Española de 1978 pretendió consagrar un nuevo marco administrativo
desde los principios de la descentralización y de la autonomía,
en base a la cual y acogiéndose al artículo 143 de la
Constitución Española de 1978, se presentó al Parlamento
la prueba de la entidad regional histórica para acceder al autogobierno
y constituirse en Comunidad Autónoma (Ley Orgánica
del Estatuto de Autonomía para Cantabria 30/12/1981), prueba
en la cual la importante manifestación de espíritu unitario
y de autogobierno que constituye el espíritu secular del viejo
pueblo de Cantabria y que se manifestó de forma significativa
a través de las Juntas de Puente San Miguel como eslabón
y fundamento de dicha entidad histórica de Cantabria y es un
referente indudable de su identidad.
La manera de gobernarse y vivir las gentes de los territorios pertenecientes
a las antiguas Asturias de Santillana estaba bajo la influencia de los
poderes señoriales, cuyas formas o maneras se inician con el
Libro Becerro de 1352 y el Apeo del Infante don Fernando de 1404. Los
abusos de esos poderes dieron base al famoso Pleito Viejo de 1440. Nueve
años más tarde conseguirían independizarse de aquellos
poderes y pasar bajo el poder Real al Valle de Carriedo, siendo este
hecho el que siguieron nueve valles (Reocín, Alfoz de Lloredo,
Cabezón, Cabuérniga, Piélagos, Cayón, Camargo,
Penagos y Villaescusa).
Iniciaron el Pleito de los Valles en 1544, que fue fallado en 1553
y posteriormente confirmado en 1581. Hasta entonces, estos valles se
reunían en Santillana del Mar y al lograr el Pleito a su favor
formaron la Provincia de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana.
Es curioso que los nueve valles estuvieran separados en dos bloques
precisamente por las casas de la Vega.
LA CASA DE JUNTAS, “CAPITOLIO” DE CANTABRIA
Deciden, entonces, levantar una casa de reuniones, Casa de Juntas,
en la aldea de Bárcena de la Puente, luego Puente San Miguel,
cercana a la antigua ermita, al puente y al hospital de peregrinos.
Se construyó en Puente San Miguel también una cárcel
junto a la Casa de Juntas. La ubicación de esta Casa de Juntas
estaba, según datos de Amós de Escalante, en
la margen izquierda del río Saja, no lejos de la capilla de Puente
San Miguel, a la que el escritor costumbrista de Cantabria define como
el “Capitolio” cántabro.
En 1630, Felipe IV les concedió el privilegio de ser regidos
por sus propios alcaldes electos en concejos abiertos y en 1645 el mismo
rey ratificó las ordenanzas generales de la provincia.
Según los datos dejados por Sanz de Sautuola en escritos y documentos
y lo recogido por los mayores del lugar, podemos saber que la Casa de
Juntas era de una sola planta de 28 pies de norte y 32 de saliente a
poniente. Constaba de una mesa presidencial, la cual fue trasladada
a una finca colindante, y asientos corridos de piedra alrededor. Estaba
abierta mediante tornos al este y sur (solano y ábrego) y cerrada
en su parte norte y oeste (cierzo y regañón). Presidían
las reuniones o las Juntas el Diputado General, el Alcalde Mayor y el
Alcalde de Reocín.
El hecho de esta abierto al este y al sur era para facilitar a los
habitantes del lugar el seguimiento de los debates y problemas que se
planteaban en el interior, ya que a la Casa de Juntas sólo tenían
acceso los representantes de los distintos valles y jurisdicciones.
A la antigua provincia de los nueve valles se irían uniendo
muchos territorios de aquella primegenia Cantabria y el 28 de julio
de 1778 se construye en esta Casa de Juntas, por primera vez, la Provincia
de Cantabria.
El número de Juntas que se celebraron en aquella provincia de
Cantabria fueron alrededor de 50 hasta 1824, porque en 1833 bajo la
regencia de María Cristina y siendo ministro Javier de Burgos,
aquella Cantabria pasaría a ser provincia con el nombre de Santander
y a incluirse en la región de Castilla la Vieja junto con Burgos,
Logroño, Soria, Segovia, Ávila. Tendrían que pasar
casi 150 años para recobrar el nombre de Cantabria en el Estado
de las Autonomías en 1978.