Los Cántabros

La Casa de Juntas de Puente San Miguel,
"Capitolio" de Cantabria

Autor
José Ramón Saiz

Obra
www.joseramonsaiz.es

EL ARRANQUE HISTÓRICO DE 1778

En Puente San Miguel (Ayuntamiento de Reocín) se encuentra el parque de La Robleda en el cual se ubica una reconstrucción de la antigua Casa de Juntas de Puente San Miguel. A la hora de citar este emblemático símbolo de nuestra Historia, hay que significar la importancia del alcalde don José Manuel Becerril Rodríguez en la recuperación auténtica de este brillante pasado y en su logro - en 1992 en el Parlamento de Cantabria- de institucionalizar como Día de las Instituciones el 28 de julio de cada año, que conmemora unos hechos históricos de gran valor para la identidad de nuestro pueblo.

Su origen viene dado en que ya desde tiempos inmemoriales esta región de Cantabria tuvo una importante tradición de Juntas y Asambleas y así estas Juntas no fueron sino representación supralocal, tal cual, lo fueron en la Epoca Moderna la Junta de las Cuatro Villas de la Costa del Mar, Liébana, Trasmiera y Campoo.

La personalidad histórica de las Juntas de Puente San Miguel no se corresponde sólo con haber una Asamblea representativo de los intereses comunes de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana, sino por haber sido el embrión de la propia constitución provincial realizada a través de la Ordenanza del 28 de julio de 1778.

La más antigua referencia documentada que ha llegado hasta nosotros sobre las Juntas se refiere a la celebrada el 4 de septiembre de 1430 en la villa de Santillana, en la cual los procuradores de los valles deciden reunirse.

EL HISTÓRICO PLEITO DE LOS VALLES

Pero los valles de Asturias de Santillana se resistieron a permanecer bajo el dominio señorial y entablaron el famoso “Pleito de los Valles” que finalizó en 1581 con la sentencia de reversión a la Corona Real y la declaración de que el señorío y jurisdicción civil y criminal, y la facultad de nombrar alcaldes, escribanos y merinos correspondía a Su Majestad y a la Corona Real y no a los señores que actuaban feudalmente.

Aquellos Nueve Valles que ganaron el Pleito fueron: Reocín, Cabezón, Cabuérniga, Alfoz de Lloredo, Piélagos, Camargo, Villaescusa, Cayón y Penagos, y a partir de esta sentencia aquellos valles se configuraron como una propia provincia: la Provincia de los Nueve Valles (Privilegio del Rey Felipe II, del 2 de septiembre de 1630).

Al quedar Santillana convertida en un distrito señorial, Los Nueve Valles buscaron una sede propia para sus Juntas Generales y decidieron establecerla en el lugar llamado Bárcena del Puente o Bárcena la Puente y más tarde Puente San Miguel, vieja aldea que recibía el nombre del puente bajo el que pasa el río Saja. En este lugar se encontraba ya desde la época altomedieval una ermita dedicada al Arcángel San Miguel, destinada a hospital donde acogían a los enfermos y peregrinos que iban a Santiago de Compostela por la Ruta de la Costa.

Con la configuración de la Provincia de los Nueve Valles, se construyó como lugar de reuniones, encuentros y debates de los intereses que afectaban a los valles, la “Casa de Juntas” felizmente reconstruida.

La Jurisdicción de cada uno de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana, según el citado privilegio de 1630 había quedado a cargo de los correspondientes alcaldes ordinarios. Más tarde aquellos Nueve Valles redactaron en común unas primitivas ordenanzas adoptadas por Felipe II el 17 de febrero de 1645.

Los años transcurridos entre 1645 y 1778 maduraron plenamente el embrión que iba a posibilitar la unión de los valles, villas y lugares de la vieja Cantabria. El 28 de julio de 1778 se reunían en Puente San Miguel, el Real Valle de Reocín, junto a los Nueve Valles, -bloque central- todas las jurisdicciones occidentales: Valdáliga, San Vicente, Coto de Estrada, Rionansa, Lamasón, Peñarubia, Peñamellera y Rivadedeva; las del sur: Cartes, Buelna, Anievas, Cieza, Iguña, Pie de Concha, Toranzo y la Provincia de Liébana y después de manifestar las ventajas de una unión “en cuerpo de Provincia”, redactaron las Ordenanzas de la Provincia de Cantabria. Esta unión fue aprobada por Real Cédula de 22 de noviembre de 1779 pero no aparece que dichas Ordenanzas lograran la sanción real.

Como consecuencia del Real Decreto de 30 de noviembre de 1833, a través del cual se formaron las Provincias de España, desaparecieron aquellas históricas Juntas o Asambleas Generales que nuevamente volverían a tomar un protagonismo institucional como consecuencia del proceso jurídico público que tras la Constitución Española de 1978 pretendió consagrar un nuevo marco administrativo desde los principios de la descentralización y de la autonomía, en base a la cual y acogiéndose al artículo 143 de la Constitución Española de 1978, se presentó al Parlamento la prueba de la entidad regional histórica para acceder al autogobierno y constituirse en Comunidad Autónoma (Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía para Cantabria 30/12/1981), prueba en la cual la importante manifestación de espíritu unitario y de autogobierno que constituye el espíritu secular del viejo pueblo de Cantabria y que se manifestó de forma significativa a través de las Juntas de Puente San Miguel como eslabón y fundamento de dicha entidad histórica de Cantabria y es un referente indudable de su identidad.

La manera de gobernarse y vivir las gentes de los territorios pertenecientes a las antiguas Asturias de Santillana estaba bajo la influencia de los poderes señoriales, cuyas formas o maneras se inician con el Libro Becerro de 1352 y el Apeo del Infante don Fernando de 1404. Los abusos de esos poderes dieron base al famoso Pleito Viejo de 1440. Nueve años más tarde conseguirían independizarse de aquellos poderes y pasar bajo el poder Real al Valle de Carriedo, siendo este hecho el que siguieron nueve valles (Reocín, Alfoz de Lloredo, Cabezón, Cabuérniga, Piélagos, Cayón, Camargo, Penagos y Villaescusa).

Iniciaron el Pleito de los Valles en 1544, que fue fallado en 1553 y posteriormente confirmado en 1581. Hasta entonces, estos valles se reunían en Santillana del Mar y al lograr el Pleito a su favor formaron la Provincia de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana. Es curioso que los nueve valles estuvieran separados en dos bloques precisamente por las casas de la Vega.

LA CASA DE JUNTAS, “CAPITOLIO” DE CANTABRIA

Deciden, entonces, levantar una casa de reuniones, Casa de Juntas, en la aldea de Bárcena de la Puente, luego Puente San Miguel, cercana a la antigua ermita, al puente y al hospital de peregrinos. Se construyó en Puente San Miguel también una cárcel junto a la Casa de Juntas. La ubicación de esta Casa de Juntas estaba, según datos de Amós de Escalante, en la margen izquierda del río Saja, no lejos de la capilla de Puente San Miguel, a la que el escritor costumbrista de Cantabria define como el “Capitolio” cántabro.

En 1630, Felipe IV les concedió el privilegio de ser regidos por sus propios alcaldes electos en concejos abiertos y en 1645 el mismo rey ratificó las ordenanzas generales de la provincia.

Según los datos dejados por Sanz de Sautuola en escritos y documentos y lo recogido por los mayores del lugar, podemos saber que la Casa de Juntas era de una sola planta de 28 pies de norte y 32 de saliente a poniente. Constaba de una mesa presidencial, la cual fue trasladada a una finca colindante, y asientos corridos de piedra alrededor. Estaba abierta mediante tornos al este y sur (solano y ábrego) y cerrada en su parte norte y oeste (cierzo y regañón). Presidían las reuniones o las Juntas el Diputado General, el Alcalde Mayor y el Alcalde de Reocín.

El hecho de esta abierto al este y al sur era para facilitar a los habitantes del lugar el seguimiento de los debates y problemas que se planteaban en el interior, ya que a la Casa de Juntas sólo tenían acceso los representantes de los distintos valles y jurisdicciones.

A la antigua provincia de los nueve valles se irían uniendo muchos territorios de aquella primegenia Cantabria y el 28 de julio de 1778 se construye en esta Casa de Juntas, por primera vez, la Provincia de Cantabria.

El número de Juntas que se celebraron en aquella provincia de Cantabria fueron alrededor de 50 hasta 1824, porque en 1833 bajo la regencia de María Cristina y siendo ministro Javier de Burgos, aquella Cantabria pasaría a ser provincia con el nombre de Santander y a incluirse en la región de Castilla la Vieja junto con Burgos, Logroño, Soria, Segovia, Ávila. Tendrían que pasar casi 150 años para recobrar el nombre de Cantabria en el Estado de las Autonomías en 1978.

© Carlos Gustavo Alútiz Ruisánchez 2007 - LosCantabros.com    alutiz@yahoo.es