Ha sido visto en distintas ocasiones por diferentes testigos. Pero lo que en principio parecía un
objeto volador no identificado -es decir, un OVNI-, resultó ser un misterioso helicóptero que
parece estar rastreando “algo” en las costas de Cantabria. Su radio de acción coincide, además, con
una zona donde ha sido registrada una misteriosa tormenta luminosa y donde los sistemas de
navegación de un buque de investigación sufrieron inexplicables alteraciones. ¿Qué busca este
helicóptero en las profundidades del mar Cantábrico?.
A finales del pasado año y principios de éste, los habitantes de la zona costera de Cantabria han
sido testigos de una serie de extraños fenómenos luminosos que mantienen desconcertados a los
habitantes del lugar.
Al parecer, varios tripulantes -de diferentes embarcaciones- han presenciado en distintos lugares
la súbita aparición de un objeto intensamente brillante y capaz de deslumbrar a los marinos. El
artefacto suele situarse encima de los barcos -siempre emplazados a menos de tres millas de la
costa- para, poco después, desaparecer sin dejar rastro. Los testigos prácticamente no pueden ver
nada, pero tampoco han registrado ningún tipo de sonido. El denominador común de este fenómeno es
el miedo que causa entre sus protagonistas, la mayoría de los cuales se niega a facilitar datos
sobre el mismo.
“Más Allá de La Ciencia” pudo, sin embargo, entrevistar a un navegante deportivo habitual de la
zona, Carlos, que ha presenciado estos hechos en varias ocasiones. Éste es el relato de sus experiencias:
“La primera vez que vi ese objeto -asegura- fue en Octubre de 1996, a la altura de Quebrantas, en
la zona de El Puntal a Somo, a unas dos millas de Santander. Era un anochecer con ligera neblina.
Apareció por la zona de tierra una potente luz que se me fue acercando y, en el momento en que se
situó sobre mí, desapareció, no sé si porque apagaron el foco o porque, al sobrepasarme, quedé
fuera de él”.
Lo cierto es que, según nos explica Carlos, “pude apreciar que se trataba de un helicóptero de
aspecto militar, con un solo rotor y todo él pintado de un color gris verdoso muy oscuro, casi
negro. No pude ver ninguna otra señal de identificación, quizá por estar todavía algo deslumbrado”.
Carlos insiste en que lo que más le impresionó de aquel artefacto fue que “en ningún momento, ni en
la aproximación ni al alejarse, pude escuchar sonido alguno”. El objeto se encontraba a unos
cincuenta metros de altura sobre él y “se alejó llevando rumbo E-NE hacia la mar”.
Dos meses después, el 10 de Diciembre de 1996, Carlos protagonizó un nuevo encuentro: “Esta
vez -dice- tomé nota de la hora exacta: eran las 20:26 horas”. El artefacto estaba detenido en el
aire a unos 300 metros de altura, en la vertical de la costa, y “tenía un potentísimo proyector
doble situado en la proa, que dirigía hacia la costa, formando un ángulo de unos 30º, como si
estuviera buscando algo”. Súbitamente, apagó los focos y desapareció.
No había pasado ni una semana -según Carlos-, cuando el 15 de Diciembre, sobre la vertical de la
playa de La Arena, próxima a la desembocadura de la ría de Bilbao, “el helicóptero repitió las
mismas maniobras que realizó en la ocasión anterior”.
Así pues, según este testigo, el extraño fenómeno no es más que un helicóptero, pero con unas
características muy especiales que le permiten, entre otras cosas, volar sin hacer ruido. Además,
parece estar buscando algo a lo largo de la citada zona costera. Pero, ¿qué clase de helicóptero es?,
¿por qué no hace ruido?, ¿qué o quiénes hay detrás de él? Y, lo más importante: ¿qué está buscando?
Si, sobre una carta náutica, seguimos el rumbo tomado por el helicóptero la primera vez que fue visto
por Carlos al alejarse desde la zona de Las Quebrantas, éste conduce exactamente hasta el lugar
en el que, a 2,5 millas de la costa, el 7 de Enero de 1996 se produjo, a las 19:30 horas, una
especie de tormenta luminosa con intensos destellos de luz, envueltos en una capa de nubes. Aquel
día no hubo, sin embargo, ni ruidos ni lluvias. Además, la zona es la misma donde, durante el curso
de una investigación realizada el 14 de Abril de 1996, se observaron alteraciones y bloqueo de los
equipos electrónicos de la sonda de la embarcación, así como del sistema de navegación GPS y de
las cámaras automáticas de vídeo y fotográficas.
Pero hay más. En la madrugada del 13 de Diciembre de 1996, el patrón de una lancha pudo observar,
desde el puerto de Pedreña (localidad próxima a Santander), la presencia en el cielo de dos
conjuntos de luces blancas y brillantes que formaban anillos concéntricos y giraban en el sentido
contrario a las agujas del reloj. Según indicó, estaban situadas entre la Isla de Mouro y la de
Santa Marina. Curiosamente, la vertical de aquellos objetos, en el mar, estaba muy cerca de la zona
donde tuvo lugar la tormenta luminosa del 7 de Enero.
En resumen, un helicóptero conducido por aún no sabemos quién, busca algo bajo el mar en una zona
donde se han producido extrañísimos fenómenos luminosos. Pero, ¿cuál es la causa de estos últimos?.