«Nos remite estas dos fotografías un lector que prefiere se omita su nombre y al que tenemos que
felicitar por su agudeza. No es posible ofrecer una respuesta técnica a lo que parece ser un fallo
en cualquiera de los procesos fotográficos. Tras la aparente “casualidad” de las dos imágenes
quizás se esconda algo más sutil. Lo dejamos en manos de Vds. por si quieren acercarse por allí e
investigar el asunto.
Nuestro improvisado corresponsal cumplió el servicio militar en la Jefatura de Ingenieros de Burgos.
Allí se realizan, desde hace muchos años, estudios estratégicos de viabilidad de carreteras, terrenos,
etc. Entre los cientos de fotografías que ilustran los informes aparecieron estas dos que les mostramos,
provenientes de dos fotógrafos y dos cámaras distintas. Una fue obtenida en noviembre de 1954 y
la segunda en septiembre de 1978. Los 24 años que separan ambas imágenes muestran el transcurrir del
tiempo sobre todo en la zona vegetal del paisaje. Pero ambas coinciden en mostrar unos halos luminosos
en vertical, perfectamente visibles a la sensibilidad de la película aunque el ojo no lo pueda percibir.
¿Qué tiene ese lugar, qué pudo ocurrir en ese escenario, qué es lo que quiere manifestarse de forma
tan velada? Sea lo que fuere quizás siga estando allí, en el Km. 43.150 de la carretera comarcal
625, entre las localidades de Reinosa y Cabezón de la Sal. Si averiguan algo, les rogamos nos lo
comuniquen.»