|
Quisiera hacer una reflexión sobre el sentimiento histórico que de Cantabria tenemos los actuales habitantes de esta otrora combativa y ahora apática región. Ante la presión que ejercen nuestros vecinos de litoral nosotros quedamos anulados e ignorados. Por un lado, el oriental, sufrimos su invasión todos los fines de semana, a lo que consideran "sus" playas. Invasión no solo humana sino que, últimamente, arquitectónica, al que es el único destino gratuito desde la autovía de Bilbao. Por otro lado, a occidente, tenemos unos vecinos muy conscientes de su carácter y protagonismo regional, pero que por avatares históricos anexionaron parte del territorio de la antigua Cantabria, (desde el Sella hasta el Deva) y por avatares geográficos también se adueñaron de nuestra más gloriosa historia, la que tuvo su origen en Covadonga y Liébana y dió paso a la reconquista, cuyos protagonistas (Pelayo y el resto de reyes del, muchos años después, llamado reino de Asturias) si bien fueron Cántabros o descendientes de Cántabros, nadie lo reivindica en nuestras instituciones. De la historia de Cantabria parece que solo se puede hablar de las guerras contra romanos. Cuando aparecen los moros hay que pasarle el protagonismo a los astures. Esta es la directiva. Ningún político osa jamás hablar de Pelayo, ni del Ducado de Cantabria, ni de nada que pueda hacer sombra a la propaganda asturiana. Ésta es la dinámica, o más bien la pasividad, en la que estamos inmersos, que nos anula y nos desplaza cediendo todo nuestros haberes para los vecinos. Y en Cantabria nadie reacciona. No tenemos una bandera en la que nos sintamos identificados y nuestros representantes hacen política no regional sino de aldea. Quizá tengamos que olvidar, como en la edad media, el nombre de Cantabria para, como entonces, denominarlo Asturias de ... Bilbao. Lo que hay en medio no existe. No tiene entidad. Nadie dice nada. (Este artículo fue publicado en el Diario
Montañés)
|
|
www.loscantabros.com © Carlos Gustavo Alútiz Ruisánchez - 2003 alutiz@yahoo.es
|