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| Editorial // Revista Los Cántabros Nº 7 (2006)
En el 2005 se han cumplido 2.200 años de la aparición del nombre de Cantabria en la historia, en la obra “orígenes”, de Marco Porcio Catón (Catón el Viejo), donde se lee ...fluvius Hiberus: is oritur ex cantabris... –el río Ebro nace en el país de los cántabros–. Este hito histórico sin embargo ha pasado desapercibido para la mayor parte de la sociedad, salvo ADIC y alguna otra asociación nadie ha celebrado este acontecimiento. El Gobierno de Cantabria ha preferido celebrar el IV centenario del Quijote, antes que el 2.200 aniversario de la aparición del nombre de Cantabria en la historia. Mal nos irá si preferimos celebrar aniversarios extraterritoriales que los nuestros propios. La Cantabria antigua era de bastante mayor dimensión que la actual Cantabria, recogiendo territorios tan emblemáticos como Peña Amaya (nuestra capital emblemática), Covadonga, así como las Encartaciones en el actual País Vasco. La política nunca ha sido una gran aliada para los intereses cántabros, ya que se da la peculiar circunstancia que Cantabria ha perdido mayor territorio en tiempos de paz que en tiempos de guerra. A principios del siglo XIX el Gobierno Central nos quitó de manera unilateral 11 municipios, de los cuales 8 pasaron a jurisdicción burgalesa y 3 a nuestra vecina Asturias, entre los que se encontraban: Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Rivadedeva. En los últimos siglos Cantabria ha sido testigo de la pérdida de su nombre, así como de la integración de nuestra tierra en otra comunidad, algo que por cierto pretenden recuperar determinadas personas, bajo no sé que intereses ocultos y bajo un inexplicable apoyo de algunos medios de comunicación llamados cántabros. Con la entrada de la democracia recuperamos nuestro nombre e identidad territorial, aunque, sin embargo, algunos medios nacionales, así como algunas empresas, aún no parecen haberse enterado, e insisten en llamarnos con el nombre de la capital. Por ejemplo, si abres una cuenta de correo en Hotmail, Cantabria no existe. La política nacional en demasiadas ocasiones no se ha portado nada bien con esta tierra, quizás sea porque nosotros no portamos armas o porque somos un pueblo muy silencioso, muy noble, y que rara vez levanta la voz más de lo necesario. Gobernar no es sólo atender a las necesidades básicas de la ciudadanía en todos los ámbitos: educación, sanitaria, infraestructuras, social... es algo más. Se trata de salvaguardar y difundir nuestras tradiciones, costumbres y en definitiva, mimar ese elemento básico que nos diferencia como pueblo. |
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Carlos Gustavo Alútiz Ruisánchez 2006 - LosCantabros.com
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