Los Cántabros


Editorial // Revista Los Cántabros Nº 5 (2005)


AUTOR:

 Carlos Gustavo Alútiz Ruisánchez

 

Ya ha llegado el 2005, un año que amaneció triste, con sangre fresca aún, de los miles de muertos del sureste asiático. Es en estas ocasiones cuando se suele acudir al tan común tópico de la mala suerte, o bien se recuerda hasta la extenuación lo vil y salvaje que puede llegar a ser la tan “odiosa” naturaleza. Olvidándonos que fue esa “odiosa” naturaleza, la que removiendo sus entrañas, con su vil y salvaje comportamiento, dio origen a nuestra propia existencia. Tendemos a olvidarnos en demasía de que habitamos un planeta vivo, en continuo movimiento, al que apenas se le presta atención, y cuya única preocupación parece encaminarnos a cuantificar su aprovechamiento. En todo caso debemos aprender de lo ocurrido, ya que no olvidemos que ya el tsunami de Lisboa de 1755 dejó 2.000 muertos en Cádiz, ¿están España y Europa actualmente preparadas para afrontar un tsunami de semejantes proporciones?... ésa es la primera lección que debemos aprender de la tragedia asiática, “prevenir para curar”...

En los últimos tiempos se ha perdido ese respeto de nuestros antepasados hacía la naturaleza, se talan bosques milenarios, de incalculable valor sentimental o lo peor de todo, de incalculable valor biológico. Un ejemplo claro lo tenemos en la brutal deforestación del Amazonas, donde se dice que cada día pueden estar desapareciendo cientos de curas de enfermedades actuales o futuras, por no hablar de los cambios climáticos que ocasiona.

En el comportamiento del ser humano existe la absoluta obsesión por el hoy, olvidándonos del mañana, dejando en el olvido a nuestros antepasados, sí esos a los que tanto debemos, y sin los cuales esta sociedad no sería la misma, así reconocemos su sacrificio. ¿Qué fue de los antiguos sentimientos hacia la llamada madre naturaleza? ¿Qué legaremos a nuestras generaciones venideras? al ritmo que vamos, utilizando un termino financiero, dejaremos únicamente deudas, deudas medioambientales. Deudas que muchas veces serán irrecuperables, como nos pasará a los cántabros si no ponemos freno a la feroz destrucción de nuestro mítico y sentimental Dobra. Será algo que lamentaremos muy pronto, más rápido de lo que seguramente podamos imaginarnos, y nuestros políticos serán cómplices de ello, y obviamente nosotros también lo seremos en mayor medida por consentírselo, aunque seguramente los mayores perjudicados serán nuestros descendientes, porque al menos a nosotros nos quedará el consuelo de haberlo conocido, pero a ellos les privaremos de poder conocer sus orígenes, el origen del pueblo cántabro y dar respuesta al menos a una de las preguntas universales ¿de dónde venimos?...

Los Cántabros Nº 5 (2005)

© Carlos Gustavo Alútiz Ruisánchez 2005 - LosCantabros.com    alutiz@yahoo.es

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