Ha llegado el momento de recuperar uno de nuestros símbolos
más emblemáticos, de recuperar el Lábaro como la
auténtica bandera de Cantabria, porque el Lábaro es el
único estandarte capaz de representar por igual a un cántabro
de hoy y a un cántabro de hace más de 2.000 años,
es el vínculo de unión más estrecho con nuestros
antepasados.
Seamos verdaderamente conscientes de lo que en realidad este símbolo
significa para Cantabria y lo que debió representar en otro tiempo.
Seamos conscientes de que el Lábaro es un fiel reflejo de nuestras
enigmáticas y milenarias estelas, quedando inmortalizado en la
historia, gracias a uno de los episodios más heroicos y nobles
que puede tener un pueblo en defensa de su libertad, como quedó
patente en Las Guerras Cántabras, donde ya el Lábaro era
el símbolo que portaban estos heroicos cántabros, y cuyo
derramamiento de sangre en defensa de la libertad de su pueblo, del
pueblo cántabro, no debe ni puede quedar en el olvido. No cometamos
el error de prescindir de nuestro pasado, aprendamos de él, y
por qué no, sintámonos orgullosos del mismo.
Seamos libres de decidir qué bandera nos representa mejor, sin
imposiciones y libremente, fuera prejuicios, con el único propósito
de erigir la bandera que más dignamente puede representar a Cantabria.
El Lábaro no representa a partidos políticos, ni a asociaciones,
ni a individuos en particular, sino a todos en general, porque el Lábaro
es el auténtico estandarte de todos los cántabros, cántabros
de ayer, cántabros de hoy y cántabros del mañana,
y en definitiva siempre cántabros, porque somos más
que un pueblo, somos Cantabria, ¿a qué esperamos
entonces?...