Nosotros no necesitamos inventarnos nada, nuestra historia está
ahí, somos una comunidad tan o más histórica, incluso,
que las tan comúnmente llamadas históricas, y sin embargo
nuestra historia se olvida y en todo caso se menosprecia.
Habitualmente, somos testigos de este menosprecio hacia nuestra historia,
y nuestras gentes. Medios de comunicación, escritores, historiadores,
e incluso autoridades políticas, nacionales y regionales, continuamente
ignoran la trascendencia de este pueblo, el cántabro, a lo largo
de la historia, una historia que va mucho más allá de
Altamira y sus pinturas.
Frecuentemente se insiste en centrar el origen de la reconquista en
Asturias, olvidándose, en la mayoría de los casos, de
Cantabria, cuando sabemos que fue la unión de ambos pueblos,
de ambos reinos, donde se forjaría la Reconquista, no en vano
fueron Reyes de estirpe cántabra, quienes la llevarían
a cabo, tras la muerte de Alfonso II “El Casto”, al no tener
éste descendencia.
No se trata de caer en el provincianismo, creyéndonos superiores
a otros pueblos, dado que cada pueblo nos debe merecer nuestro mayor
respeto, sólo así evitaremos caer en los típicos
radicalismos que tanto odio y muerte han creado y siguen creando en
esta Europa nuestra. Se trata simplemente, de recuperar nuestro verdadero
lugar en la historia, el lugar que dignamente nos merecemos, y que de
ningún modo debemos olvidar.
Es ésta una revista libre, no debemos cuentas a nadie, nuestro
compromiso es exclusivamente con Cantabria y sus gentes, nuestro objetivo
es llegar a todos los cántabros, cántabros de aquí
o de allá y acercarles de una manera u otra la Cantabria de Ayer
y la Cantabria de mañana, desde el pasado más remoto al
futuro más inmediato, porque la historia de los pueblos
se realiza día a día, persona a persona…